Creemos en el valor de la generación de espacios de inclusión comunitaria. Viviendas Asistidas no reemplaza a los dispositivos asistenciales y de rehabilitación existentes, sino que es complementario a otras intervenciones.

El objetivo es brindar un entorno que otorgue sostén para la correcta inclusión social.

La posibilidad de elegir sus muebles, sus horarios, su vestimenta o su estilo de vida es un proceso que no siempre resulta sencillo, pero es profundamente valorado por quienes han pasado años sin poder elegir y decidir en su vida cotidiana.

Estas prestaciones son brindadas en los domicilios de los usuarios o, eventualmente, en viviendas compartidas con otras personas en similares circunstancias.

Están planificadas como la alternativa asistencial más cercana a lo que es "la sensación de estar en casa", con una estructura familiar.
Es para personas que, estabilizadas en instituciones de agudos o dispositivos intermedios (como clínicas de rehabilitación, comunidades, hostales, casas de medio camino, etc.), no cuentan con los recursos sociales y personales suficientes para la vida autónoma.

Al ingresar a una dispositivo de vivienda asistida, un equipo interdisciplinario valora las necesidades físicas y sociales de la persona, y propone un plan individual de servicios para coordinar aquellas prestaciones que satisfagan sus necesidades a largo plazo.

El equipo está conformado por operadores domiciliarios, trabajadores sociales, terapistas ocupacionales, psicólogos, psiquiatras y nutricionistas, además de administradores y personal de apoyo. Este equipo desarrolla programas individualizados y adaptados a cada persona, que son aplicados en el domicilio habitual del paciente o en unidades habitacionales (3 a 5 personas). Es un dispositivo que permite el desarrollo de capacidades indispensables para una vida social plena.

Con Viviendas Asistidas se logra una articulación de sistemas de atención centrados en la persona, que tienen en cuenta las preferencias y necesidades de cada individuo. Los miembros de cada unidad acuerdan con el equipo las normas de convivencia, no solo desde las capacidades y gustos de cada uno de ellos, sino también según las características de sus grupos de origen (nivel socioeconómico, hábitos, valores, principios religiosos, etc.). La nueva ley de salud mental recomienda enfáticamente el apoyo para la mayor integración social posible a pacientes con patologías severas y crónicas, y el dispositivo de Viviendas Asistidas fomenta y acompaña esa integración.